Llueve.
No hay silencio.
Me pesa el viento.
¡Qué horror! yo siento.
Esto es siempre
amor de invierno.
Tú tan distante.
Yo tan dispersa.
----------------
Me puse a remojo en el Mar Rojo y sentí la sal mordiéndome la carne. Te besé y sabías a sal y a mar y también a final....
No hay comentarios:
Publicar un comentario