Siempre iba a la peluquería
donde tus manos
hacían milagros
llamados peinados.
Siempre pedía tu arte
sobre mi cabeza
confusa y loquísima
para conquistarte.
Me hablabas de ti.
Te hablaba de mí.
Contabas tus sueños.
Mis sueños te di.
No sé cómo fue,
pero un día pasó:
me dijiste que era
la mujer que encontrabas
en tus sueños de noche
y en tus días de sueños,
y yo también te dije
que estabas habitando
el mundo de mis sueños.
Soñábamos lo mismo.
¡Fui feliz al saberlo!
-------------------------
CALCETINES CALENTITOS, SUAVES Y CÓMODOS para compartir con tu pareja: https://amzn.to/4qpBLeB
--------------------------
No hay comentarios:
Publicar un comentario