Yo tenía 15 años,
tú tenías 18.
Te miré y me gustaste.
Me miraste y no pudiste
olvidarme esa noche.
Paseamos de la mano
por la playa con las olas.
Nuestros pies dejaron huellas
que el mar no borró pronto.
Nos vimos un mes entero,
día a día, hora a hora.
Conté tanto los minutos
que soñé con los relojes,
incluido el de arena
con tic tac de piedra pómez.
Hoy recuerdo aquellos días
y recuerdo aquellas horas
en las que soñamos juntos
antes de despertar juntos.
¡Cuántos años han pasado!
¡Cuántas risas, cuántos lloros!
Dos hijos ya van crecidos.
Nos jubilaremos pronto
para ir a aquella playa
que sabe a sal y noche.
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