Yo soñaba con ser una mujer guapa
cuando de niña era la patita fea.
Me veía con el cuerpo de la Barbie
y tenía la cara con más pecas.
Fui creciendo como crece una seta.
Allí estuve en los montes entre setos.
Le sonreía a los árboles más altos
y los árboles miraban más al cielo.
Fui descubriendo los secretos
escondidos en la selva.
Un día empecé a comer verde.
Otro día hice un ayuno alterno.
Vinieron los chamanes a contarme
cómo podía adelgazar sin penas.
Con más pena me sentí adelgazando
y mayor fue mi pena al ver mis huesos.
Fue entonces cuando descubrí
el secreto de las bellas sirenas:
una faja que les quita el aliento,
pero que les deja el cuerpo perfecto.
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